El cuerpo de la mujer está hecho para parir. Las complicaciones durante el parto en mujeres sanas no debería superar el 10%. Sin embargo, según la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología (2006), en Chile tenemos unos de los índices de cesáreas más altas del mundo: 51,8%; 81% en el sistema privado y 32,6% en el público.

En 1985 la OMS reunió sociólogos, comadronas, obstetras, sicólogos, epidemiólogos, pediatras, economistas, administradores sanitarios y madres, todos estudiosos en el tema del nacimiento. La cita tuvo lugar en Fortaleza, Brasil y las conclusiones de esa reunión fueron publicados en The Lancet, connotada revista que publica los avances científicos sobre temas de salud.

Los resultados de esa discusión son una lista de recomendaciones, como que para el bienestar de la nueva madre, un miembro elegido de su familia tenga libre acceso durante el parto y todo el periodo postnatal, junto con el apoyo emocional del equipo sanitario. Las mujeres que dan a luz en una institución deben conservar su derecho a decidir sobre vestimenta (suya y del bebé), comida, destino de la placenta y otras prácticas culturalmente importantes; que el recién nacido sano permanezca al lado de su madre y establecer la lactancia inmediatamente tras el parto, incluso antes de abandonar la sala de partos.

No hay pruebas de que después de una primera cesárea sea necesaria una nueva. Después de un parto quirúrgico debe recomendarse normalmente un parto vaginal, siempre que sea posible. No se recomienda ninguna intervención médica de rutina, tales como: monitoreo fetal continuo, rasurar el vello pubiano, uso de enema, episiotomía, administración de analgésicos o anestésicos, inducción de parto, la ruptura artificial de membrana y tampoco se recomienda colocar a la embarazada en posición dorsal de litotomía durante la dilatación y el expulsivo (recostada sobre la espalda). Debe recomendarse caminar durante la dilatación, y cada mujer debe decidir libremente qué posición adoptar durante el expulsivo.

En la sesión informativa que hacemos con los papás en Alumbra, luego que ellos cuentan sus deseos, yo les cuento estas recomendaciones. Su cara es de sorpresa, al ver, que lo que ellos piden es lo mismo lo que la OMS recomienda para que los partos en el mundo sean sanos y seguros.
Los doctores podrían preguntar a sus pacientes, hacer caso de sus intuiciones, y su quehacer mejoraría mucho. Es más económico, seguro y muchísimo más saludable. Cuando los partos se inician espontáneamente, cuando las intervenciones médicas son las mínimas, cuando la madre y el bebé permaneces juntos, disminuye la depresión postparto, aumentan las lactancias exitosas, los sistemas inmunológicos de los bebés son más fuertes y muchos beneficios más.

Mientras los equipos médicos ponen al día sus conocimientos y se disponen a escuchar y proteger a sus pacientes, yo las invito a ustedes a preguntarse: ¿cómo quieren que ocurra el nacimiento de sus hijos? Las invito a imaginar cada detalle, a desear cada uno… y ¡pídanlo! La ciencia lo viene diciendo hace ya tiempo.